Sonámbulos
Los nuevos sonámbulos somos nosotros.
Martín Caamaño: guitarras, teclados, programación y sampler.
Manuel Caizza: percusión, programación y sampler.
Grabado por Luciano Pedreiro en Spector Studio.
Mezcla, mastering y postproducción por Ezequiel Kronenberg en Estudio El Mar.
Colaboración artística: Ulises Conti.
Foto de tapa: Pilar Condomí.
Producción ejecutiva: Melisa Aller.
Publicado por Metamusica.
Sonámbulos es el primer disco solista de Martín Caamaño. El álbum evoca ese territorio suspendido entre el sueño y la vigilia donde las palabras pierden peso y la conciencia se desintegra. Los temas parecieran ser canciones ausentes que cada oyente puede completar mientras escucha. Sin leads definidos que nos guíen, las melodías de estas canciones sonámbulas son esquivas y fantasmales. Apenas se sugieren en el entramado armónico y rítmico, mientras se unen elementos tímbricos que no suelen convivir como la guitarra acústica junto con los sonidos propios del ambient o de la música electrónica.
Igual que la foto de la portada (una luna falsa que no es más que el reflejo de un espejo colgado en un baño cubierto de vapor) las guitarras suenan como un piano o como una máquina de ritmo, y un accesorio como el afinador de silbato se convierte en un instrumento inesperado capaz de emular la nota sostenida de un armonio o de un sintetizador. En el espacio sonoro del disco la madera de la guitarra se amalgama con los beats plásticos creados en un teléfono celular, y la cercanía sutil de un soplido o el deslizar de los dedos sobre las cuerdas se conectan con las señales emitidas por los sampleos de discos lejanos. El álbum se construye de estos opuestos que se funden recreando la ambivalencia del sonámbulo que está dormido y despierto a la vez (o quizás ninguna de las dos cosas).
En 1930, el escritor austríaco Herman Broch utilizó la figura del sonámbulo para describir a un hombre suspendido entre dos tiempos, incapaz de “despertar” del todo para transitar el cambio de siglo. Por medio de la música, este disco intenta imaginar a ese mismo hombre pero en la actualidad, caminando mitad despierto, mitad dormido entre las ruinas de un mundo en vías de extinción y las estructuras emergentes del mundo que viene.
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