Ésta obra habla, antes que nada, acerca de la irresponsabilidad y la
indiferencia del hombre ante sus semejantes.
El patrón de una panadería, que bien podría ser la nuestra, sigue cocinando pan con harina de
centeno contaminada a pesar de haber sido alertado por sus empleados. La gente del barrio lo
consume y les provoca un extraño estado de locura. En medio de esta trama, cada personaje
se pregunta de qué es responsable y hasta donde, aportando su visión y actuando en
consecuencia. De esta manera, se entretejen cuestiones que son una pequeña muestra de los
comportamientos sociales de hoy en día. Y es ahí donde se pueden ver las conductas
estereotípicas de nuestro ser argentino.
Esta historia maravillosa escrita hace 50 años no pierde su vigencia. Es un
llamado a no cerrar
los ojos, a no evadirse, a no seguir construyendo la mentira nuestra de cada día, porque es esa
evasión la que nos conduce constantemente la frustración.
De Carlos Gorostiza
Música: Ulises Conti
Coordinación de producción: Gustavo Schraier
Coreografía: Diana Szeinblum
Iluminación: Matías Sendón
Vestuario: Magda Banach
Teatro Regio.